Me di cuenta
cuando caminaba el otro día por la calle.
Me quede quieta
para contemplar lo que pasaba, para ver las casetas, los dulces, la gente
hablando y bebiendo vino. Era algo que
necesitaba, detenerme un momento para ver que era aquello sin tener que estar
pendiente de otras cosas.
Entonces fue
cuando aquella voz me advirtió “ehh tú! no te quedes parada”.
No era la
primera vez que me llamaban la atención, tampoco es que me la llamasen
constantemente, pero en esta ocasión, a diferencia de otras veces, me di cuenta
de lo que pasaba:
No está
permitido parase a contemplar el mundo.
Y puede sonar
exagerado, pero parase es de locos (o de los que tienen banda sonora[1]).

No hay comentarios:
Publicar un comentario